miércoles, 1 de junio de 2011

Ya nada es igual

No tengo ni ganas, ni tiempo de ti.
Ya nada es como antes,
ni la brisa fresca, ni el sol apacible.
Tampoco el cielo es el mismo, ni las
tranquilas aguas de aquella fuente.

No, la brisa es amarga, el sol quema
la piel y el ambiente es oscuro.
El cielo titilea mucho más bajo de lo
normal, junto a un líquido negro y
contaminado que surge de una fuente
deteriorada por el tiempo.

Nada es como antes, incluso yo he
cambiado. Mis ojos claros son ahora
rojos de tanto llorarte.
Tengo los pulmones degradados por el
humo de la ausencia. Y mi corazón...
no, ya no tengo corazón.

Por ello, hay que cambiarlo todo, para
que nada cambie.

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