jueves, 14 de febrero de 2013

Café sorpresa

A veces, en un simple instante,
algo cruza tu interior y te
obliga a sonreír.
Así te conocí, pequeña mota
de miel.

Tal vez mis manos divagasen
en nubes de fuego y ceniza,
que tristemente quemaron el
sentida que le di a la vida.

Recogiste negrura y cieno
y tierra mojada. Los moldeaste
a tu manera, haciéndolo
parecer algo corpóreo.

Alcanza mis dedos en campos
celestes de cuento de duendes
y dragones de luz.
Escudos y damas, burlones
que danzan canciones sonoras
mientras gritan Tururu!

Mi mundo ya es tuyo, sal y
juega con él. Pronto conoceré
que la lluvia no es más que lágrimas
que tus pequeños ojos desprenden
una y otra...y otra vez.

Un sin fin de historias cada
noche intentaré relatarte,
no olvides, dulce flor diamantina,
que nunca jamás dejaré de abrazarte.

A veces, en un simple instante,
algo se cruza en tu interior y
te obliga a hacerte sonreír...

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