domingo, 18 de agosto de 2013

Vacío

Dejé que el frío inundara mi mundo.
Que mis manos temblaran a la hora
de guiar palabras sensatas.

No soy yo desde hace mucho.
Como tampoco lo son mis acciones,
mis sonrisas enmascaradas, mi
desasosiego en las tranquilas noches
de verano.

Es como ocultar continuamente 
agujeros tan enormes que ni la 
misma sombra logra empequeñecer.

Realmente es resignación.
Cansancio de caminar hacia delante,
arrastrando pies y manos, con los
ojos centrados en el ayer.

Al igual que la luna motiva a las 
olas del mar, eleva sus cuerpos en la
fría mañana infinita, levanto mis manos
para empujarme al mañana monótono,
vacío.

Quiero rezar pero no creo, quiero 
implorar pero no puedo, quiero llorar
pero no debo.

Vida sorpréndeme. Vuelve conmigo
luz celestial, acaricia mi piel como antaño
lo hacías.

Deja que ame y déjame ser amado, sino...
¿Qué hago aquí? No te entiendo.

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